
Un ingeniero llega el lunes y encuentra terminado un trabajo de fusión láser de lecho de polvo que se ha completado durante el fin de semana. A simple vista, las piezas parecen estar bien.
Dos semanas después, los resultados de la tomografía computarizada muestran otra realidad: una geometría interna deformada o una franja de material mal fundido que comenzó alrededor de la capa 400.
Que las piezas parezcan correctas al finalizar la impresión no garantiza que su interior esté libre de defectos.
Lo que revela la inspección interna
Los defectos descritos afectan a aspectos distintos de la pieza: la forma de su geometría interna o la correcta fusión del material. En el segundo caso, el problema se sitúa aproximadamente en la capa 400, antes de que terminara el trabajo.
El contraste está entre la apariencia inicial y el resultado de la inspección. En la situación descrita, el trabajo ya está terminado cuando se descubren las anomalías internas, y los resultados que las revelan llegan dos semanas después.
