
Una luz solar de exterior con sensor de movimiento PIR y una supuesta clasificación IP44 mostró importantes deficiencias cuando DiodeGoneWild examinó su interior. El dispositivo, comercializado en un supermercado de Chequia por una empresa checa, incorporaba una celda de ion-litio 18650 sin protección y carecía de un sistema de gestión de carga.
La hipótesis planteada tras el desmontaje es que el circuito procedía de una lámpara económica diseñada para una batería de níquel-metal hidruro (NiMH), sustituida después por una celda de ion-litio sin adaptar la electrónica. Esa explicación no está confirmada, pero la ausencia de control de carga constituye el problema central del aparato examinado.
El fallo fundamental no es solo la aparente falta de estanqueidad: una celda de ion-litio sin gestión de carga ni protección queda expuesta a una sobrecarga peligrosa.
La batería alcanzó 4,8 V durante la prueba
El panel fotovoltaico, con una tensión nominal de 5,5 V, intentaba cargar la celda a alrededor de 6 V. Durante una prueba al aire libre, la batería llegó a 4,8 V antes de que el sol quedara oculto tras un edificio. El resultado evidencia el riesgo de que el circuito siga suministrando energía a una celda ya cargada, con la posibilidad de provocar un incendio o una explosión. El material no describe que ninguno de esos desenlaces llegara a producirse.
La diferencia entre las dos químicas es relevante: las baterías NiMH toleran mejor el exceso de carga al disipar energía en forma de calor, aunque un circuito deficiente también puede acortar su vida útil. Las de ion-litio no ofrecen esa misma tolerancia. A ello se suman los huecos y orificios observados en la carcasa, que ponen en duda la protección IP44 anunciada para esta luz de exterior.
